sábado, 9 de agosto de 2014

Lo que la ansiedad ocultaba

Soy de los que creen que nada está librado al azar. En medio de intensas jornadas de reflexión, me he encontrado casi accidentalmente con este blog. Instantáneamente, tuve la intención de revisar la nota más reciente para intentar entender cuál fue la causa por la cual lo abandoné. Y ahí entendí todo.

Hoy, Sábado 9 de Agosto de 2014, luego de más de 3 años y medio de mi última entrada, me toca volver a escribir. Me toca tirar abajo todo aquello que escribí hace 3 años. O casi todo. ¿Por qué? Para mí, el principal objetivo de este espacio siempre fue el compartir mis aprendizajes, y gran parte del aprendizaje es reconocer los errores. Podría escribirlo en un anotador personal y guardar mis ideas junto a mí para siempre. Pero soy defensor de que el conocimiento no le pertenece a ningún particular y que debería ser algo colectivo. Una inteligencia colectiva. Lejos estoy de ser ejemplo de conocimiento o inteligencia, pero con el solo hecho de que a alguien le pudiesen llegar a servir mis palabras, para mí es suficiente. (Recomiendo leer la entrada "Ansiedad" antes de seguir leyendo)

"(...)Mi corazón piensa en hoy y en mañana. Mi mente piensa en los próximos años. Hasta ahora creo que es un equilibrio perfecto(...)" empecé diciendo. Aquel comentario resultó ser una premisa cierta, el equilibrio se logró. Y ese mismo equilibrio fue el primer error. Asignarle de forma obligatoria una cantidad predefinida de sensaciones a cada sistema, con instrucciones de no salir de los parámetros establecidos. Ese sería un correcto propósito definido al administrar una computadora. No para una vida. Ese fue el segundo error. Comparar el funcionamiento de un humano con el de una máquina. Mis 3 aspectos mencionados en la nota fallaron. Mi personalidad forzosamente estructurada no se quebró, el famoso equilibrio se mantuvo, el plan se llevó adelante como estaba pactado. No sirvió de nada. Por mantener todo a control se perdieron muchas cosas esenciales. Lo inesperado empezó a llegar del lado menos pensado para hacer un hueco profundo en mi alma y quedarse allí raspando las heridas, mientras las malas noticias seguían llegando. El famoso escudo interno jamás funcionó. Dejé de lado todos mis proyectos, mis cosas, mi vida. No pude seguir adelante. O al menos, eso creí. El día y la noche se iban alternando ante mi mente paralizada que solamente se preguntaba, ¿Cuáles fueron mis errores?.
Luego de muchos meses de hacerme esa pregunta pero ya bastante tiempo atrás de este texto, pude responderme esa pregunta con mucho detalle. Veía mi pensamiento antiguo como una forma exagerada de utopía navegando hacia un iceberg. Creer que el corazón piensa fue el principal error. La mente es la que piensa, controla el cuerpo, controla los sentimientos. Atribuirle tantas cosas a un órgano que no tiene injerencia sobre las mismas no estuvo nada bien. Como tampoco dedicarle mi vida a proyectos y personas que realmente no tenían injerencia en mí. No hay mucha diferencia entre eso y ser un esclavo. Estaba realizando a la perfección mi tratamiento del alma como una máquina, pero obtuve un resultado que no tuve en cuenta al proyectar. Estaba cumpliendo la principal función de una máquina: existir solamente para serle funcional a intereses ajenos. Y aún peor que ser esclavo, elegir ser esclavo. En aquel momento de reflexión sentí que empezaba a ver todo lo maravilloso que me perdí o no supe apreciar mientras jugaba a ser una máquina. La que creía mi caída, mi peor momento, no era nada más ni nada menos que una gran oportunidad para volver a dejar fluir ese espíritu libre en busca de crecer. Porque peor que pasar unos meses deprimido hubiera sido pasar una vida entera preocupado por cumplir con lo que otros eligieron para mí. Esos otros son personas, entidades, sistemas, tabúes, prejuicios. Pude tener el equilibrio perfecto, cual máquina. Pero ya no lo quiero, porque no soy una máquina, no soy perfecto. Lo perfecto no existe. Soy un ser humano libre y pienso que puedo aportarle a la existencia mucho más que una vida estándar y luego dejar mis huesos en este planeta. No intenten la perfección, vivan felices día a día. No dejen que otros decidan por ustedes, sigan sus convicciones por más alocadas que se les presenten. Aunque todos te tiren atrás, tu solo espíritu es suficiente para salir adelante.

Sigo pensando que el ser humano puede emular un sistema y afirmo que vivimos sirviendo en un gran sistema emulado para beneficio de unos pocos, cual computadoras sirviendo al usuario. Con mucha convicción hoy peleo por no ser un bit de datos más del montón, salir del molde, aportarle al mundo lo que tengo para dar, y luchar para que otros despierten del sueño inducido por los precursores de este sistema, para así extinguir el número de esclavos. Quizás esta sea una nueva utopía, pero para cumplir nuestros mayores anhelos lo más importante es NUNCA creerlos imposibles. Y de ahora en más, este es mi mayor anhelo. Pasado el temblor, me encuentro aquí escribiendo. Nuevos proyectos y nuevas personas (y no tan nuevas) me acompañan cada día en total resonancia con mi ser. Y puedo decir que daría todo por ellas y ellos. No puedo decir que ya no hay problemas, porque siguen renovándose frecuentemente. No puedo asegurar que no va a ponerse feo, porque en realidad ya está feo. Pero sé que estoy avanzando en todos los frentes según mis convicciones y acompañado de las personas que amo. Para mi la vida dejó de ser un plan al cual realizar y evaluar sus resultados. Día a día voy firme luchando por lo que yo creo correcto. Y soy feliz de hacerlo.

Terminando de relevar mi anterior entrada puedo decir que con o sin ansiedad, los valores no deben cambiar. Y hoy, luego de haber caído, de pie puedo reafirmar con toda mi fuerza lo que dije por aquel entonces: "No siempre salen las cosas bien, así que si alguna vez me decaigo ,pierdo la fé o las fuerzas, quiero que esta nota sea mi cable a tierra, a saber que las motivaciones no son una "medicina mágica" que nos venden para lucrar, si no algo que nos podemos dar nosotros mismos, ya sea de esta o de muchas maneras."

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